Extremoduro – 14 Septiembre 2012 (Velódrom Lluis Puig – Valencia)

Tras cuatro años de ausencia en los escenarios y con un disco publicado hace dos años (Material defectuoso) pendiente de defender sobre las tablas, Extremoduro se presentaba en el velodrómo Lluis Puig con todo el papel vendido en la primera de las dos noches que los extremeños estarían por tierras valencianas.

Cerca de las 22:30 de la noche y bajo los primeros acordes de la inedíta "Pajaró Azul", el público enloquecía ante una sobria puesta en escena en la que destacaban sobre manera tres focos que durante casi todo el concierto se centraron especialmente en Robe y Uoho. Si para algo sirvió esta primera canción (presentada por ahora solo a través de Youtube) era para constatar una máxima que se constataría a lo largo de todo el concierto, el velódromo valenciano es un lugar pésimo para los conciertos, con una acústica nefasta (La voz de Robe empezaría a escucharse con nitidez y no camuflada bajo la potencia de las distorsiones de Uoho pasada la primera hora de concierto) y la separación existente entre pista y grada sirve de barrera imposible para la unión del público. Menos mal que el repertorio y las tablas de la banda pueden con cualquier dificultad, por lo que los primeros acordes de la mítica "Ama, Ama y ensancha el alma" sirvieron para que el público enloqueciese al momento. Tras ella, sonaron como descafeinadas unas cuantas canciones pertenecientes a Material Defectuoso (2011) y Yo Minoria Absoluta (2002), así como un tema inédito en el que Robe, sentado en las escaleras del escenario, se hizo acompañar únicamente de una guitarra acústica para presentarlo ante el gran público. Con un "Sucede" en el que Robe se olvido de una parte de la letra, arrancaba la parte final de esta primera parte del espectáculo, que acabaría con "Ábreme el Pecho y Registra" y una pequeña parte de la genial "Pedrá", que fue coreada especialmente por el público con más edad.

Tras quince minutos de parón, y en esta ocasión ayudados por hasta 4 espectaculares pantallas, el grupo volvió a escena para interpretar casi en su totalidad (faltó la "Coda Flamenca") esa pequeña obra de arte que es La Ley Innata (2008). "Dulce introducción al caos" sirvió como arranque de casi 40 minutos mágicos en los que se iban sucediendo desgarradores efectos de guitarra acompañados por los impresionantes redobles a la batería de Cantera. Cada una de las canciones, de casi 8 minutos cada una, sirvieron para que poco a poco el público se fuese introduciendo en el concepto global del disco, hasta llegar al momento cúlmen en el último movimiento del mismo, "La realidad", en el que acompañados por un vídeo en el que se escenificaba en lengua de signos la letra de la canción dieron por finalizado este apartado del concierto.

Con la adrenalina por las nubes tras la experiencia vivida, el grupo nos entretuvo de nuevo con 15 minutos de descanso antes de volver al escenario, para interpretar en esta ocasión algunas de las canciones mas conocidas de su repertorio. "Cabezabajo" sirvió de intro para el que sin lugar a dudas fue uno de los momentos de la noche, la interpretación magistral de "Bribriblibli", que hizo enloquecer a la totalidad del recinto. Una extraña intrepretación de "A Fuego", con un arranque mucho mas pausado de lo normal, y a continuación "Tango Suicida" rebajaron los ánimos del público, que sin embargo volvieron a subir con la versión mas guitarrera que uno recuerda de ese clásico del punk-rock patrio que es "Me Estoy Quitando". Aún quedaría tiempo para la locura total del público al escuchar las primeras notas de "So Payaso", instantes antes de poder ver la mejor versión de Robe sobre el escenario en la interpretación de "Puta", con la que el grupo parecía cerrar el concierto.

Sin embargo, y para gozo del público que en ningún momento abandonó el recinto, todavía quedaría tiempo para dos canciones mas. Dos de sus éxitos mas recientes y cercanos al público más joven, como son "Standby" y "Salir", sirvieron para finalizar un concierto que finalmente tuvo mas claros que nubes y que dejó a los fans del grupo con la sensación de haber vivido algo mágico, pero que a poco mas que hubiese pasado se podría haber vuelto antológico..

Una vez finalizada la crónica del concierto, es necesario remarcar que resulta inadmisible que todavía se permita fumar en espacios cerrados durante la realización de conciertos, ya que el gran submarino en el que se convirtió el Velódrom el pasado viernes (Al igual que en otros muchos conciertos realizados en la ciudad de Valencia en los últimos meses), solo consiguió que fuese casi imposible respirar e incluso visionar el escenario desde la grada.

Las fotos que acompañan este artículo han sido extraídas del Flickr de Vicente Ballester Garcia