Apenas un uño después de su última visita a la ciudad condal, el italiano Vinicio Capossela acercaba a Barcelona Negra 2026 un espectáculo que parece surgir de las grietas de la ciudad: Errori e bassifondi no es un concierto convencional, sino una bajada consciente a los márgenes, a esos lugares donde la música se mezcla con la culpa, la ironía y la belleza torcida de lo humano.

Vinicio Capossela, Paral·lel 62 Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
En escena, Capossela se mueve como un narrador nocturno, a medio camino entre cantor popular y maestro de ceremonias de un cabaret oscuro. Las canciones, viejas y nuevas, reconocibles y deformadas, se articulan alrededor del error como motor creativo de i bassifondi: un espacio simbólico hechos por tabernas imaginarias, callejones morales y mundos subterráneos, donde habitan perdedores lúcidos, santos borrachos y figuras que parecen salidas de una novela negra o de un sueño febril.

Vinicio Capossela, Paral·lel 62 Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
La literatura negra indaga las pasiones que no se muestran a la luz del sol, aquellas pulsiones oscuras que generan el crimen y que tienen a menudo su origen en rincones interiores ocultos, donde la claridad de la vida cotidiana, aparentemente segura, no alcanza. Gli errori generan nel vagar, la huida, la latitanza, incluso existencial. I bassifondi son los pliegues poco iluminados en los que se busca refugio, aquellos espacios de clandestinidad interior donde cada gesto adquiere un peso inexorable.
Es allí donde se vive la malavida, el tema central de Barcelona Negra 2026, una manera de entender la literatura como experiencia de vida intensa y profundamente humana: la malavida que lleva a decisiones impulsivas e imprevisibles, donde habitan personajes heridos y sin rumbo, que viven a los márgenes sociales con una pulsión de supervivencia que desafía la norma. Como Jonah, que con el pecado de la desobediencia a cuestas intenta ocultarse en la nave que debería protegerlo, pero termina enfrentándose a los dientes del leviatán, una imagen bíblica y simbólica que Capossela invoca como fuerza ineludible del castigo y la culpa.

Vinicio Capossela, Paral·lel 62 Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
En este territorio resuenan referencias literarias que Capossela convoca explícitamente: El acontecimiento de Jorge Luis Borges, con su idea de que un solo gesto basta para sellar un destino; El viaje moral de Lord Jim de Joseph Conrad, con Marlowe como conciencia errante de la culpa; la inocencia castigada de Billy Budd de Herman Melville; y la sombra de Oscar Wilde, evocada no solo desde Dorian Gray, sino desde la memoria de su encarcelación como disidente.

Vinicio Capossela, Paral·lel 62 Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
La música oscila entre lo grotesco y lo conmovedor: ritmos torcidos, melodías de aire mediterráneo y balcanes, momentos casi litúrgicos seguidos de estallidos teatrales. Capossela entra dentro de la verdad que se esconde en lo fallido y la eleva a arte. El error y la huida del error reivindicados como gestos poéticos; la caída como una forma de resistencia. En ese descenso aparecen también otros imaginarios afines: Scandale aux abysses de Louis Ferdinand Céline, con su descenso literal y moral a las profundidades, y Giallo su giallo de Gianni Mura, donde el noir se pliega sobre sí mismo con ironía.

Vinicio Capossela, Paral·lel 62 Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
En este viaje por los márgenes, la lengua y la música se vuelven materia escénica: Capossela canta en griego “Stin Ypoga“, un tema de raíz popular que remite al rebetiko, la música de los puertos, del exilio y de los vencidos, en un momento profundamente balcánico y mágico que transforma la atmósfera; interpreta en español “Noche transfigurada” de Melingo, un tema argentino cargado de ironía que ilumina la noche con su humor seco; y ofrece una versión de “Blue Valentine” de Tom Waits, donde su voz rasgada y su teatralidad hacen que el dolor y la belleza se mezclen en un instante casi litúrgico.
En el contexto de Barcelona Negra, Errori e bassifondi encaja de manera natural: la ciudad, con su tradición de claroscuros, sirve de telón de fondo ideal para esta exploración de los bajos fondos del alma. Un rito, más que un concierto: una celebración de lo imperfecto, de lo marginal, de todo aquello que normalmente se barre fuera del foco, pero que, en manos de Capossela, brilla con una intensidad rara y profundamente humana.

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