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Azkena Rock Festival 2026 – 18 al 20 de junio 2026 (Vitoria-Gasteiz)

29 de junio de 202616 min de lectura

Acabado el Azkena Rock Festival 2026, podemos confirmar que el festival sigue teniendo una salud de hierro pese a las dudas que surgían por el posible bajón en lo que a cabezas de cartel se presuponia en un principio. Entre los grandes triunfadores quedaron Alice Cooper, con su desfile de clásicos en clave teatral, y Social Distortion, que reafirmaron su condición de banda fetiche para los azkeneros. The Hives y DeWolff pusieron la energía y el músculo rockero del arranque, mientras nombres como Imelda May, Jason Isbell & The 400 Unit o Sleaford Mods ampliaron el mapa sonoro típico del festival con elegancia, raíces y cultura de clase. El sentir general fue claro: en su 24ª edición, el Azkena confirmó que sigue siendo, ante todo, una forma de vivir el rock en comunidad, y que su leyenda se alimenta tanto de los grandes nombres como de esos conciertos que se descubren casi por azar...

 

Os dejamos con una pequeña crónica que acompaña la fotogalería exclusiva diaria realizada por Mario Olmos de este Azkena Rock Festival 2026.

Jueves 18 de junio

El jueves 18 de junio del Azkena Rock Festival 2026 tuvo ese equilibrio tan propio de Mendizabala entre músculo, carisma y cierta sensación de celebración compartida. Fue una jornada de arranque progresivo, con nombres que fueron calentando el ambiente hasta desembocar en una noche de grandes titulares, y con la carpa Trashville añadiendo el punto de desenfreno al conjunto.

 

La apertura la firmó NHIL, seguido por Robert Finley, que dejó una lección de blues y soul sobrio, elegante y muy efectivo para situar el listón emocional del día. Con la tarde ya cayendo era el turno de los holandeses DeWolff, que en un concierto serio y sin florituras ofrecieron una masterclass de cerca de una hora de groove, psicodelia y blues-rock. Con el Hammond y las guitarras densas que acostumbran como protagonistas, , «In Love» y «Natural Woman» dibujaron un arranque para quitar el hipo, para a continuación regalarnos una magnifíca versión de Eden Rose en «Faster and Faster» o cerrar con los casi 20 minutos de temazo que es «Rosita«. Eran las 9 de la noche y ya teníamos claro que habíamos vivido uno de los grandes conciertos de esta edición del festival.

 

Después llegó Imelda May con su show de rock and roll clásico junto a su ex marido Darrel Higham, espectáculo en el que que huye de del soul y el spoken word de sus últimas giras. Con una pegada que no le veíamos desde hace años, arrancó por todo lo alto con «Tribal» y «Psycho«, para a continuación ir entregando  a lo largo de todo el show pequeñas joyas como «Big Bad Hansome Man«, «Johnny Got A Boom Boom» o su ya mítica versión del «Tainted Love«. Por el éxito que cosechó, yo creo que mucho apostarían por esta vuelta a las raices de la irlandesa…

 

El gran nombre de la noche eran los suecos The Hives, que volvieron a demostrar por qué siguen siendo una máquina de directo: energía desbordante, canciones afiladas y una actitud que convierte cada tema en un pequeño estallido. Con una pléyade de éxitos que ir manejando entre temas de su nuevo disco The Hives Forever Forever the Hives (2025), en la primera parte del concierto pudimos disfrutar de «Main Offender» o «Hate to Say I Told You So«, aunque la catarsis con el público llegaría en unos 20 minutos finales aceleradísimos donde sonaron «Come On!» y «Tick Tick Boom» justo antes de unos bises que incluyeron «Legalize Living«, «Walk Idiot Walk» y «The Hives Forever Forever The Hives» . Baño de masas para una banda que nunca ofrece un concierto que baje del notable.

 

The Adicts cerraron la jornada con su despedida de siempre colorista, teatral y muy punk, convertida en fiesta colectiva a base de confeti, velocidad y estribillos que siguen funcionando como un tiro.

Viernes 19 de junio

La jornada del viernes 19 de junio en Mendizabala tuvo algo de montaña rusa emocional: arrancó en clave de descubrimiento y raíces, se impregnó de soul, blues y rock de guitarras y terminó convertida en una gran ceremonia de shock rock y clasicazos coreados a voz en grito. El ambiente era el de un día grande, con el nombre de Alice Cooper sobrevolándolo todo, pero también con la sensación de que el resto del cartel iba a aportar muchas más cosas que un simple teloneo de lujo.

 

Bywater Call fueron los encargados de abrir el fuego en la plaza, llevando su mezcla de soul y blues canadiense a un público que, pese al bochorno, se dejó arrastrar por la voz de Meghan Parnell y por unos metales increibles. Ya en Mendizabala, The Damn Truth aportaron el primer gran chute de rock de guitarras con acento setentero en el escenario La Salve, mientras The Del Fuegos reivindicaban a pocos metros ese lugar de culto que ocupan desde los ochenta, con canciones que, sin grandes artificios, siguen sonando honestas y vivas, como las magníficas «I Still Want You» o una «It’s Alright» con la que cerraron el concierto. Old Crow Medicine Show, por su parte, sacaron brillo al lado más roots del día, tirando de banjo, violín y armonías vocales para levantar una pequeña fiesta sureña en plena Gasteiz.

 

El bloque central de la tarde lo protagonizaron los norteamericanos Sugar, que nos devolvieron al rock alternativo-grunge de mediados de los 90, demostrando estar en un estado de forma envidiable. Es cierto que la parte intermedia de su concierto fue algo inconexa, y mas tras el increíble arranque con «The Act We Act» y la genial «A Good Idea«. Para el recuerdo quedará una remontada épica en los últimos instantes del concierto al cerrar con dos de los mayores éxitos de su carrera como «Helpless» y «If I Can’t Change Your Mind«. The Temperance Movement prolongaron el leit motiv de rock sureño, soul y blues del escenario Respect, mientras que Tropical Fuck Storm serian uno de los grandes descubrimientos del día con su mezcla de noise, glam rock, punk o psicodelia bien defendido en con un set lleno de capas y detalles que por momentos era hasta incomodo.

 

El gran momento del viernes llegó con Alice Cooper, que coronó la noche confirmando por qué sigue siendo uno de los pocos nombres capaces de convertir un concierto de festival en acontecimiento. A sus 78 años, el padrino del shock rock apareció rodeado de una banda increíble y de un espectáculo teatral que apoyaron temazos como «No More Mr.Nice Guy«, «Billion Dollar Babies«, «I’m Eighteen«, «Feed My Frankenstein» o «Poison«, casi todos ellos interpretados en la una primera parte sublime. El sonido impecable y los pocos segundos de descanso nos hicieron disfrutar como niños de un concierto que llegó rápido a unos instantes finales donde se chilló y bailó «School’s Out«, una versión de «Smells Like Teen Spirit» de Nirvana y el cierre con «Under My Wheels«.

Sábado 20 de junio

El sábado 20 el festival llegaba a su fin, y quizás por el cansancio acumulado se notó un ambiente algo más relajado. En la plaza de la Virgen Blanca disfrutamos en la hora del vermuth a los alemanes The Backyard Casanovas y sus guitarras rockabilly, con el cuarteto desplegando una música sencilla pero efectivista aupados por un estética de rock’n’roll setentero. 

Ya en Mendizabala, Rodeo se encargaron de poner en marcha La Salve con un concierto sólido, de rock directo y sin demasiadas florituras, mientras que Vandoliers llevaron su mezcla de country punk y rock de raíces al escenario principal, causando una impresión más que favorable de la mayoría de publico, hasta el hecho de que mucha gente los catalogó como la gran sorpresa del cartel.

 

Pocas sorpresas nos darían unos Superchunk que ofrecían su habitual combinación de melodías pegadizas y guitarras aceleradas marca de la casa con estilo DIY, en el que seria el momento más indie de todo el festival. Con un nuevo batería en la formación, destacaron por unos temas breves que a medida que avanzó el concierto llegaron a convertirse en pequeñas jams de finales eternos llenos de distorsiones y acoples. Cuando todos pensábamos que venían a Vitoria a presentar su nuevo disco Songs in the Key of Yikes (2025), su concierto supuso un variado recorrido a su ya amplia discografía, destacando un cierre  poderoso con «Slack Motherfucker» y «Precision Auto», antes de un bis increíble con «Hyper Enough«.

 

Sleaford Mods, archiconocidos por estos lares, parecían encajar poco con el estilo del festival por esa mezcla de spoken word con bases electrónicas que les caracteriza. Su puesta en escena fue la habitual: Andrew Fearn lanzando beats cerveza en mano desde el portátil y Jason Williamson vomitando letras sobre precariedad y la situación de la clase obrera con gesto de cabreo permanente como si fuese la voz actual de Ken Loach. Con un setlist centrado principalmente en su reciente disco The Demise of Planet X (2026), la gente empezó a desfilar tan pronto como el concierto de Social Distortion se acercaba.

 

 

El gran concierto de la noche llegaba con Social Distortion, viejos conocidos del festival tras haber actuado ya en dos actuaciones. La banda de Mike Ness aparecía bajo la lluvia con nuevo disco Born to Kill (2026) bajo el brazo, ofreciendo lo que mejor sabe hacer, esa mezcla característica entre punk californiano, rock’n’roll clásico y pequeñas gotas de country y blues.  Las casi cinco décadas de trayectoria de la banda y la legión de seguidores que les acompañan ayudaron a que el público se fuese calentando poco a poco hasta dedicase durante buena parte de la segunda parte de su show a corear estribillos a grito pelado de clásicos como «Ball and Chain», «Story of My Life» o «Reach for the Sky». Concierto notable y con pocas fisuras que deja con ganas de una cuarta visita de los californianos al Azkena próximamente.

 

Con las energías decayendo tras tres días de festival, el concierto de Jason Isbell & The 400 Unit supuso un oasis de calma gracias a su Americana elegante sustentado en unas guitarras perfectas por partes del líder y una banda en estado de gracia desplegando capas de instrumentos para aportar nuevos matices en cada tema. Es cierto que el horario nocturno y la situación entre Social Distortion y Carpenter Brut quizás no eran las mejores premisas para el show del ex miembro de Drive-By Truckers, de la misma manera que tampoco ayudaba que el concierto se centrase quizás en demasía en el último disco en solitario del de Alabama Foxes in the Snow (2025), pero la perfección a nivel de sonido y una voz clara capaz de acercar el Americana a un festival tan rockero como el Azkena, merecen todos los respetos. 

 

Con la mayoría del público abriéndose a la electrónica de Carpenter Brut, nosotros decidimos cerrar el festival con los austriacos Bloodsucking Zombies From Outer Space en la siempre especial carpa Trashville. En un horario que les iba como anillo al dedo, su horror punk, psychobilly y estética de zombis desataron la locura de un público que no paraba de alucinar con todo lo que pasaba sobre el escenario. Canciones rápidas y melodías sorprendentemente pegadizas se ven por momentos eclipsadas por zombis, sangre falsa, poses de película y un juego-interacción constante con el público que dio  la sensación de disfrutar al máximo de la performance. 

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