Para entender cómo nació el Loveless Festival, hay que remontarse a la pasión de cuatro amigos por las guitarras etéreas y los pedales de efectos. Lejos de encorsetarse en etiquetas nostálgicas del shoegaze noventero — aquel que inventaron los británicos mirando fijamente a sus zapatos al ritmo de My Bloody Valentine —, David Undersounds, Dani Boixadera, Lluís Costa y David Lancharro entendieron el género como una actitud visceral donde confluyen el dream pop, el psych, el grunge, el post-punk y la electrónica.

Dharmacide, Loveless Festival 2026, Sala Upload Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
El pasado sábado 24 de octubre, la Sala Upload del Poble Espanyol se convirtió en el epicentro de la escena underground barcelonesa. Un festival impulsado desde la base y el amor genuino por la música, al margen de despachos y grandes multinacionales. Además, la noche nos regaló un guiño cómplice con el cambio de horario: al ganar una hora extra, el ritmo de las actuaciones se vivió con pausa y tranquilidad muy de agradecer.

Pale Bleu Eyes, Loveless Festival 2026, Sala Upload Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
La descarga de directos abrió con Bum Motion Club. Llegados desde Aranjuez con su cuidada atmósfera de dream pop y post-punk, ofrecieron un concierto muy emotivo para algunos asistentes por ser su despedida de los escenarios tras diez años de trayectoria. A continuación, los barceloneses Salvana demostraron lo que significa jugar en casa: su mezcla de shoegaze y post-rock noventero, cargada de muros de guitarras y capas de pedales, conectó al instante con una parroquia local volcada.

Salvana, Loveless Festival 2026, Sala Upload Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
La intensidad continuó con los madrileños Dharmacide, cuyo directo, cada vez mejor, confirmó por qué son una de las propuestas más sólidas del panorama estatal. Como fruto de su habitual alianza con René Sharrocks —vocalista y guitarrista de la banda—pudimos disfrutar del talento a las seis cuerdas de Erin Memento (sobrina de Bunbury para quien no la conozca). Buenos temas, actitud sobre el escenario y en las primeras filas un ambiente vibrante con pogos y el batería de Hostia Pedagógica surfeando sobre las cabezas del público de forma improvisada.

Dharmacide, Loveless Festival 2026, Sala Upload Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
Tras este tramo eléctrico, la sala pequeña —rebautizada como la Nowhere Room— ofreció un respiro con Revendless, el proyecto en solitario del guitarrista Adrián Camañez de los valencianos Gazella, cuyas texturas ambientales crearon una atmósfera hipnótica. De vuelta a la sala principal, los belgas Slow Crush elevaron la densidad con una propuesta de heavy shoegaze oscuro, afinaciones graves y un muro sónico que retumbaba en el pecho.

Slow Crush, Loveless Festival 2026, Sala Upload Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
Golden Bug, el proyecto del francés Antoine Harispuru, transformó de nuevo la sala pequeña en un club nocturno gracias a su cóctel de electrónica orgánica y krautrock. Y ya en la recta final, los británicos Pale Blue Eyes pusieron el broche luminoso al escenario principal con su indie pop y dream pop eufórico, contagiando una energía magnética a toda la sala.

Pale Blue Eyes, Loveless Festival 2026, Sala Upload Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
Hay noches que trascienden la simple crónica para convertirse en la constatación de algo mucho más profundo: en Barcelona hay un pulso subterráneo, rabioso y magnético que late con una salud envidiable, al margen de los grandes recintos y las macroproducciones. Lo vivido resume a la perfección el momento dulce que atraviesa la escena underground de la ciudad. Una trama invisible pero indestructible en la que conviven iniciativas valientes como Loveless —apostando por un formato pequeño—, la labor incansable de promotoras como @littlejoybcn, @damn_bcn o @barcelonapsychfest entre otros, abriendo hueco a los nuevos sonidos en las salas de circuito, y la fuerza arrolladora de los colectivos DIY, como los compañeros de ECM Can Batlló, que sostienen el tejido desde los cimientos.

Revendless, Loveless Festival 2026, Sala Upload Barcelona 2026 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
El festival demostró que ya le queda grande la etiqueta de evento aislado; fue, ante todo, la prueba palpable de que la comunidad musical barcelonesa se mueve por pasión colectiva. Quienes elegimos la intimidad y la cercanía de la sala Upload, fuimos cómplices de una noche irrepetible. Cuatro mentes audaces se atrevieron a materializar un sueño y nos regalaron una velada para el recuerdo. La segunda edición no es una opción: es una necesidad. Los que estuvimos ahí, sin duda, repetiremos.

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