Kensington – 25 de noviembre de 2015 (Ziggo Dome – Amsterdam)

Que el indie se ha acercado a pasos agigantados al mainstream es algo que ya nadie duda en España. Grupos como Vetusta Morla, Love of Lesbian, Supersubmarina ó Izal llenan pabellones de hasta 10000 con pasmosa facilidad, pero sin embargo, si obviamos el caso del Reino Unido, resulta complicado ver en el resto de Europa como grupos alejados de las propuestas mayoritarias acceden a estos grandes espacios. En los Países Bajos, la excepción es una banda de Utrecht capaz de agotar las 17000 localidades del impresionante Ziggo Dome durante dos días consecutivos para su cierre de gira, a la vez que ya anuncia hasta tres días en el mismo recinto para noviembre de 2016, cuando presentarán su esperado disco. La banda en cuestión es Kensington, y con su estilo que por momentos se asemeja a Elbow, en otros instantes a Biffy Clyro e incluso por momentos a vertientes más comerciales cercanos al pop, ha conseguido junto con su vecino belga Stromae, allanar el camino para otras bandas de estos lares como Balthazar, Dotan o Chef Special.

Kensington - Amsterdam 25th November 2015

Con cinco minutos de retraso sobre el horario estimado, la banda holandesa apareció sobre el escenario tras la emisión de un video en una espectacular e inmensa pantalla trapezoidal que ya desde el primer momento se iba a mostrar como una de las atracciones del show, que arrancó con uno de los temas más potentes de su último disco, “Riddles”. Con la batería y las distorsiones de la guitarra como grandes protagonistas se irían intercalando durante los primeros 20 minutos algunas de las canciones con más punch de su discografía, como “We Are the Young”, “Not As Bright”, “All for Nothing” o “Words You Don't Know”, que consiguieron hacer saltar y cantar a las primeras filas, pero ante las que la mayoría del público respondió de una manera bastante fría.

Kensington - Amsterdam 25th 2015 November

Tras la primera de las charlas por parte del cantante Eloi Youssef, el show se fue convirtiendo en un amplio recorrido por su discografía, con el público claramente decantado por sus temas más recientes y minusvalorando por ejemplo “No Way Out” o la colorida “Kilimanjaro” de su segundo disco Vultures. Como en un claro intento de retomar el control, llegarían consecutivamente “Done With It” and “Don't Walk Away”, para posteriormente ofrecer su versión más calmada con "Ghosts" y "Rivals", en los que la banda se hizo acompañar de un trío de cuerda cuyo sonido apenas era perceptible debido al alto volumen de las guitarras del grupo.

Kensington - Amsterdam Ziggo Dome 25 November 2015

Tras ese inesperado respiro, volvería la vertiente rockera con las características líneas de sintetizador de "Go Down", pero como si de un jarro de agua fría se tratase, el grupo optó por continuar con "Call My Name" y "The Heart of It", dos de los temas más ñoños de su discografía que muestran ese lado pop que tantas fans les aporta pero que musicalmente poco dice.. Menos mal que la acelerada “Send Me Away” hizo que el público se animase de nuevo, creando el ambiente propicio para unos impresionantes 20 minutos finales, donde llegarían encadenadas "War", "Let Go" , "Don't Look Back" y "Home Again", que habrían supuesto un broche de oro para un concierto con algunos altibajos pero bastante notable en lo general.

Kensington - 25th November 2015

Sin embargo, aún tendrían que llegar unos bises bastante prescindibles que empezaron con un tema que formarán parte de su cuarto disco de estudio, “A Perfect Family Day” con unas claras influencias norteafricanas, para posteriormente interpretar en solitario su reciente colaboración con el reconocido DJ Armin Van Buuren en “Heading Up High”. La locura entre el público aparecía tan pronto como la banda pidió al público que cantara a capella las primeras estrofas de “Streets”, su gran hit que bien a buen seguro firmarían los peores Bon Jovi como continuación de su infame “It’s my life” y que más allá de un estribillo repetitivo poco tiene en lo musical. Para acabar el intragable final, aun habria tiempo de escuchar “Little Light”, otro intento de balada pop que sirvió para el lucimiento personal de Eloi Youssef y el guitarra Casper Starreveld, pero que tras un buen setlist inicial, no tenía ningún sentido en los bises.