Guns N’Roses – 1 de julio de 2018 (Estadi Olímpic – Barcelona)

25 años después de actuar por última vez en el mismo escenario, Guns N’Roses volvían a Barcelona en una gira multitudinaria que consiguió reunir a más de 50000 nostálgicos que llenaron hasta los topes el Estadi Olímpic Lluís Companys ataviados mayoritariamente con camisetas de giras de los 90s, demostrando las ganas que había en la ciudad de ver a la mítica banda norteamericana con una formación casi idéntica a la original.

Guns N'Roses Barcelona 2018

Guns N'Roses, Estadi Olímpic Lluís Companys Barcelona 1/07/2018 – Foto realizada por Katarina Benzova proporcionada por  Live Nation España

Tras el prescindible concierto de Nøthing Møre y la contundencia y la calidad de los daneses Volbeat (Presente y futuro del trash metal), un eterno y repetitivo video sirvió de preludio para que los grandes protagonistas de la noche saltaran al escenario. Acompañados por unas inmensas pantallas laterales (en la que se echaron en falta más planos generales que permitiesen a la gente de gradas laterales ver todo el escenario), Axl y los suyos arrancaron acompañados de fuegos artificiales al son de dos temas de Appetite for Destruction (1987) como "It's So Easy" y "Mr. Brownstone", que sirvieron para constatar a la primeras de cambio lo que iba a ser la tónica de la noche; La voz de Axl estaba mejor de los que nos esperábamos algunos, pero no daba ni para 30 minutos de calidad..

Durante más de 3 horas la banda californiana fue desgranando un popurrí de temas propios, donde sorprendió la coexistencia de algunos temas del maldito Chinese Democracy (2008) o incluso "Slither" de Velvet Revolver (banda paralela formada por el resto de miembros de la banda cuando dejaron GNR a principios del 2000), con un sinfín de versiones que en algunos momentos resultan difícilmente defendibles en el setlist de una banda que goza de un repertorio original tan amplio como el de la banda angelina. De esta manera "Welcome to the Jungle" o la genial "Estranged", sin lugar a dudas mejor tema de todo el repertorio, fueron los grandes puntales del primer tercio del concierto, donde destacó especialmente el papel protagonista de un Duff McKagan que estuvo excelso al bajo, así como tapando las carencias de la voz principal con unos coros salvadores de fondo.

Guns N'Roses 2018 Barcelona

Axl Rose de Guns N'Roses, Estadi Olímpic Lluís Companys Barcelona 1/07/2018 – Foto realizada por Katarina Benzova proporcionada por Live Nation España

Tras la acelerada versión de "Live and Let Die" de los Wings, "Rocket Queen" y "Shadow of Your Love" supusieron un jarro de agua fría para el ritmo del show, así que "You Could Be Mine" apareció como un salvavidas en mitad del concierto, con la voz de Axl Rose sorprendentemente más clara y nítida que algunos temas previos.. En lo que iba a ser la tónica de todo el concierto, uno se queda con la sensación de que Axl solo llega al mínimo exigible de voz en los hits atemporales de la banda, dejándonos con un coitus interruptus durante buena parte del concierto al escucharse con más potencia los mencionados coros de Duff McKagan o de la casi invisible Melissa Reese desde los teclados posteriores.. Menos mal que los siguientes 30 minutos iban a tener a Slash como claro protagonista, echándose a la banda a sus sudadas espaldas con los increíbles solos a base de bendings que pasaban del rock al blues o incluso escalas que recuerdan a una guitarra española. "This I Love", "Civil War" o "Yesterdays" fueron los temas menos coreados de su setlist pese al buen hacer de Frank Ferrer a la batería en la segunda de ellas, y solo el empeño de Slash en la mágica "Coma" o su increíble solo antes de que sonasen los acordes de la BSO de El Padrino, mantuvieron el concierto a flote con el público dejando de prestar atención al show.

Barcelona Guns N'Roses 2018

Guns N'Roses, Estadi Olímpic Lluís Companys Barcelona 1/07/2018 – Foto realizada por Katarina Benzova proporcionada por Live Nation España

A partir de aquí, toda la carne en el asador para una última hora de infarto que arrancaría con el mayor de sus éxitos "Sweet Child O' Mine" haciendo enloquecer a un público ávido de temas reconocibles. Quizás por ese subidón experimentado, resulta tan incomprensible que la calmada versión de "Wichita Lineman" de Jimmy Webb o una anodina "Used to Love Her" fuesen los temas que sirviesen de puente para otro de sus hits atemporales como "Don't Cry", uno de los grandes momentos del concierto en donde la banda sonó a las mil maravillas. El duelo de guitarras entre Richard Fortus y Slash en la versión del "Wish You Were Here" fue algo tedioso por lo largo del mismo, aunque posteriormente descubrimos que era completamente necesario al estar preparando los técnicos un piano en el centro del escenario para que Axl y sus 500 anillos desatasen la locura con "November Rain", tema que consiguió que el Estadi Olímpic se llenase de pantallas de teléfonos móviles grabando para la posteridad el momento. Con el viento a favor, el propio Axl destrozaría "Black Hole Sun" de Soundgarden, para posteriormente cerrar el concierto con la increíble versión del "Knockin' on Heaven's Door" de Bob Dylan y "Nightrain", vuelta al rock primigenio que tan bien le sienta a la banda..

Los esperados bises nos dejaron una descafeinada interpretación de "Patience" con Axl no llegando a casi ninguna de las notas y un nuevo destrozo en forma de versión de The Who en "The Seeker". Aunque eso pareció quedar en un lejano pasado tan pronto como sonaron las primeras notas de "Paradise City", que acompañada de fuegos artificiales fue el perfecto fin de fiesta pasada la 1 de la mañana para el baño de multitudes que la banda norteamericana se dio ayer en la ciudad condal. Así pues, notable espectáculo el de los cincuentones angelinos que tuvo como puntos fuertes la actitud y la esencia rock de Slash y Duff McKagan, el alto nivel en la segunda guitarra de Richard Fortus y una serie de hits que acompañados por una escenografía espectacular ya valen por sí solos el precio de la entrada. Por contra, quedan como grandes agujeros negros la voz de Axl, incapaz de sostener el ritmo del concierto, y la pléyade de versiones en un setlist que siendo algo más corto (cercano a las dos horas) a buen seguro tendría un mayor efecto sobre el público.