Lagartija Nick volvieron a Barcelona para recordarnos que su idea del rock sigue siendo una forma de resistencia: afilada, culta, ruidosa y sin concesiones. En La 2 de Apolo, con motivo de los 35 años de la banda, Antonio Arias y los suyos ofrecieron un concierto que sonó a repaso vital, a celebración con dientes y a lección de electricidad andaluza pasada por el tamiz del punk.

Antonio Arias de Lagartija Nick, Sala Apolo Barcelona 2025 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
Antes, Vacaciones Permanentes abrió la noche con un formato de one-man band que fue creciendo a medida que avanzaba el set. Con teclado, guitarra y una actitud entre lo austero y lo incendiario, Iván Andrés Valiente fue dejando chispazos de electro-punk con canciones como “Tu Warhol”, “Cuchillos” y “Vampiros”, además de atreverse con una extraña versión del “Soy un Macarra” de Ilegales como homenaje a Jorge Martínez.

Vacaciones Permanentes, Sala Apolo Barcelona 2025 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
La primera mitad del concierto de Lagartija Nick arrancó con “Sonic Crash”, una declaración de intenciones tan seca como poderosa, y siguió con la precisión de “Lo imprevisto”, “Hipnosis”, “Estratosfera” o “Me gustaría para mí (Las libélulas)”. Ahí ya estaba todo: la guitarra de Juan Codorníu mordiendo, los teclados de JJ Machuca envolviendo el golpe y una banda compacta que no necesitó adornos para sonar a tormenta.

Antonio Arias de Lagartija Nick, Sala Apolo Barcelona 2025 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
En la segunda parte, el repertorio se abrió todavía más hacia el canon lagartijano con “Niña ahogada en un pozo”, “Strummer/Lorca”, “Celeste” y “Meca-mística”, antes de rematar con “Esa extraña inercia (Anfetamina)” y “Ciudad sin sueño”. Fue el tramo más emocional y más simbólico, con la memoria de Omega, Buñuel y Val del Omar pasando por el escenario.

Lagartija Nick, Sala Apolo Barcelona 2025 – Foto realizada por Meritxell Rosell para Indieofilo©
En conjunto, fue un concierto de esos que no buscan gustar a todo el mundo, pero sí dejar huella en quien entra en su frecuencia. Lagartija Nick siguen sonando a una banda que ha convertido la tensión entre cultura y ruido en su gran virtud, y en Barcelona demostraron que, tres décadas después, todavía saben incendiar la noche siendo fieles a su estilo.











¿Que opinas?
Mostrar comentarios / Dejar un comentario