Paul Weller – 14 de septiembre de 2017 (Sala Razzmatazz – Barcelona)

El “modfatherPaul Weller volvía a Barcelona apenas 2 años después de actuar en el exclusivo Festival Jardins de Pedralbes 2015 para en teoria presentar en la sala 1 de Razzmatazz su último disco A Kind Revolution (2017), publicado el pasado mes de mayo, aunque tras dos horas de concierto el resultado final fue un amplio recorrido por su dilatada trayectoria, tanto en solitario como con las míticas The Jam o The Style Council.

Paul Weller - Barcelona 2017

Paul Weller – Foto realizada por Esther Vicente para Indieofilo©

Los encargados de abrir la noche eran los locales Holy Bouncer, que ante una sala sorprendentemente medio vacía, tocaron unos cuantos temas de Hippie Girl Lover (2016), único disco publicado por la banda. A lo largo de 6 canciones pudimos vislumbrar ese rock con toques de  psicodelia y soul que les ha llevado a tener uno de los directos más contundentes de los últimos tiempos en la escena nacional, destacando especialmente un espitoso Jordi Figueras que se encarga de llenar él solo todo el escenario.

Steve Cradock - Paul Weller Barcelona 2017

Steve Cradock – Foto realizada por Esther Vicente para Indieofilo©

Pasadas las 9 de la noche, y con la sala presentando ¾ de entrada, saltaba al escenario el británico Paul Weller acompañado por una banda en la que destacaba la presencia de hasta dos baterías (Steve Pilgrim y Ben Gordelier) y de su inseparable Steve Cradock a la guitarra. Sin presentación alguna, y para nuestra sorpresa, el concierto arrancó con un pack de tres canciones de su anterior disco Saturns Pattern (2015) como “White Sky”, “Long Time” y “I'm Where I Should Be”, que demostraron inmediatamente la alta calidad de la banda y la presencia de unos coros maravillosos que iban a ser el sustento de buena parte de su show. Tras ellas llegaría la primera sorpresa de la noche con la genial “My Ever Changing Moods” de su época en The Style Council, para posteriormente centrarse de nuevo en sus últimos discos con canciones como ese guiño al estilo Bowie que es la más reciente “Nova” o la emocionante “Going My Way”, primer tema en el que Weller tocaría el piano a lo largo de la noche.

Paul Weller 2017 - Barcelona

Paul Weller – Foto realizada por Esther Vicente para Indieofilo©

Con el público algo frío, el ritmo fue creciendo poco a poco de la mano de la archiconocida “Shout to the Top!” o la ya lejana “Into Tomorrow”, aunque el pequeño impasse del toque soul de “Above the Clouds” y la balada “You Do Something to Me”, con un excelente solo de guitarra del OCS Steve Cradock, fueron un nuevo jarro de agua fría en el único fallo de un setlist impecable. Tras dos temas nuevos como “Woo Sé Mama” o “She Moves With the Fayre”, el concierto despegaria finalmente tan pronto como el de Woking empezó a tocar temas de sus discos de los 90s como “Friday Street”, con una batería increíble, o el encadenado de canciones de Stanley Road (1995) que cerró la primera parte del show, con una “Porcelain Gods” quizás excesivamente alargada en una especie de Jam Session y con la poderosa “Whirlpool’s End” como perfecta antesala de los esperados bises.

Paul Weller Barcelona - 2017

Paul Weller – Foto realizada por Esther Vicente para Indieofilo©

Ya con el viento a favor, los primeros temas del “extra time” devolvieron la calma al escenario con “These City Streets” y “Broken Stones”, para a continuación desatar la locura con los característicos acordes de bajo de la  primera referencia a The Jam de toda la noche en “Start!” y mantener el ritmo con “Come On Let’s Go”. Con el público ya rendido, el último bis fue simplemente memorable, regalándonos el británico “The Changingman” y la legendaria “Town Called Malice”, perfecto final de traca con el que todo el Razz se puso a bailar ipso facto. Así pues, gran show del británico realizando una sorprendente revisión a buena parte de su carrera sin caer en la tentación de convertir el concierto en un karaoke masivo de grandes éxitos, pero en el que personalmente sorprendió la nula presencia de algunos de sus álbumes de la pasada década como los notables 22 Dreams (2008) o Wake Up the Nation (2010), así como la desconexión-frialdad de algunos pasajes, sobre todo en la primera mitad del concierto, que nos dejaron la sensación de haber vivido un coitus interruptus musical.