Black Mountain – 15 de abril de 2016 (Melkweg – Amsterdam)

Los canadienses Black Mountain llegaban a la sala Melkweg de Amsterdam como penúltima parada de la gira europea de presentación de IV, su esperado cuarto trabajo de estudio que vio la luz hace apenas 15 días. Ante una sala abarrotada en la que sorprendía la presencia de diversas generaciones, y con una sobria escenografía con solo dos pantallas laterales con una imagen fija y sin apenas luces (En lo que parece ser una moda de los últimos años que "encanta" a nuestros fotógrafos), la banda saltó al escenario con cerca de 30 minutos sobre el horario previsto que fueron rápidamente olvidados gracias a un inicio espectacular sustentado sobre dos de los temas más potentes de su reciente álbum, "Mothers of the Sun" y "Florian Saucer Attack".

Black Mountain - Amsterdam 15th April 2016 Melkweg

Estas primeras canciones fueron una muestra de lo que iba a ser todo el concierto: Una calidad sonora excepcional basada en los viscerales paisajes sonoros, creados principalmente por Stephen McBean a la guitarra y los teclados y sintetizadores de Jeremy Schmidt. Pese a que todo el protagonismo escénico recae sobre una tímida Amber Webber, los dos genios en la sombra (y nunca mejor dicho en este caso..) se encargan de las poderosas distorsiones y loops retroalimentados marca de la casa, que consiguen hacer vibrar a un público entregado que corea y aplaude cada una de sus canciones. Tras la mágica “Stormy High”, el nivel rockero va desapareciendo poco a poco para ir paulatinamente optando por canciones más largas con sonido progresivo, como si Led Zeppelin o Black Sabbath se hubiesen convertido en Jefferson Airplane en apenas 5 minutos, como se pudo observar en "Druganaut" y su funk-rock setentero o y el acercamiento al pop de los 80 de "Cemetery Breeding", aunque sin duda la parte más psicodélica llegaría con “Tyrants”, probablemente el mejor tema de su discografía presente en el ya lejano In The Future.

Black Mountain - Melkweg Amsterdam 15th April 2016

La vuelta a sus temas más recientes nos presentó la electrónica kraut de "You Can Dream" o el folk contemporáneo de "Line Them All Up", donde Amber se aproxima a una versión calmada de la mismísima Janis Joplin. Hasta el 9o tema tuvimos que esperar para escuchar el único tema presente en el setlist de su anterior disco, que fue precisamente el que da nombre al mismo "Wilderness Heart", en lo que parece una declaración de intenciones de la banda para tapar ese lado más indie y accesible que mostraron hace ya 6 años. Aunque si eso supone poder disfrutar de interpretaciones como las de “Defector”, en la que la sincronización entre las dos voces principales junto con unos poderosos synths que nos recuerdan a los mejores Pink Floyd, se lo perdonamos sin problema.. Con el público de nuevo entregado, la banda volvía a su vertiente más lisérgica con "Wucan", para cerrar el concierto con la interminable "Space To Bakersfield", que sirvió para el lucimiento personal de un Stephen McBean inmenso que demostró sus habilidades a la guitarra, recordando por momentos a Jimi Hendrix. Aun habría tiempo para un par de bises como "(Over And Over) The Chain", con el teclista interpretando una intro interminable llena de sonidos que recuerdan a las películas del espacio, y "Don't Run Our Heads Around", contundente e incómoda en sus inicios gracias al característico ritmo de batería, con las que cerraron un show de cerca de 90 minutos que pese a demostrar el gran directo de los canadienses y una calidad fuera de toda duda, fue de más a menos probablemente debido a una mala elección en el orden del setlist.